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martes, 29 de junio de 2010

ESA CALANDRIA QUE MUERE


Desde mi ventana cantando esta la calandria
desde el verde del césped húmedo,
canto mi canto de ausencia.
Desde el silencio de manos que abracen
mis sueños,
la casa inmóvil, los sueños cálidos
En una mañana fría.

La calandria vuela alto
se posa en la rama de un árbol,
la miro, me guiña un ojo
cómplice de mis soledades.

En el cenicero se consume un cigarro
nostalgias de mi ciudad
se esfuman con el humo.
Nada queda ya solo
el rastro efímero de las nubes
esas nubes que envuelven mi pasado.

Cada quien es dueño de un pedazo de cielo
yo soy dueña de todo
este paraíso inequívocamente mío.

La calandria muere en la noche
yo muero al llegar la madrugada.

Por Gabriela F. ©